
Hoy me apetecía escribir, no sé exactamente el qué, ni el por qué, esta es una de esas veces que sigues un impulso, un instinto, que atiendes a una necesidad inexplicable.
Y es que es ahora, cuando tenemos las 24 horas del día para nosotros, cuando pensamos dónde hemos llegado, a quién tenemos a nuestro lado o aquellos que se han quedado atrás. Es ahora, cuando hacemos un parón para descansar, cuando verdaderamente comprendemos que Ítaca era el camino, que terminar bachiller y tener una nota resulta insípido si norecordamos todo lo que nos ha sucedido, cómo ha cambiado lo circundante, y cómo hemos cambiado nosotros mismos.
Nos hemos forjado a base de decisiones: unas tomadas en primera persona; otras que han sido elegidas por nosotros como la mejor opción; y otras, las más duras, aquellas que toman determinadas personas y que te afectan directamente, que te hieren en lo más profundo de tu ser o te alivia la peor de las sensaciones.
Y hablo de decisiones tomadas por personas al igual que hablo de decisiones que la vida se ha encargado de poner en tu camino, decisiones irrevocables, decisiones que no puedes negociar, que sólo puedes asumir y, pocas veces, superar.
Personas que entran en tu vida y salen sin que lo notes; otras que salen llevándose a quienes considerabas irreemplazables y personas que han cambiado tu vida, a las que les debemos lo que somos, cómo somos y lo que seremos. Personas capaces de hacerte querer sacar lo mejor de nosotros mismos, por las que nos levantamos en los momentos difíciles y personas que si no puedes erguirte, se agachan, te ofrece su hombro y llora contigo, y después te levanta, como si fueras un niño que está empezando a andar y, con unos primeros pasos inseguros, pero un poco más maduros, vamos mirando hacia adelante, y, mirando a los lados, nos damos cuenta que ahí estan esas personas, sujetándote, evitando las caídas, hasta afianzar de nuevo tu caminar.
Personas que saben lo que les dices cuando estás en silenciao, que conocen tus miradas, que saben cuándo no estás bien aunque lo niegues...
AMIGOS, personas que viven los momentos críticos del mimos modo que los vives tú, que sienten lo que tú, AMIGOS, simplemente.
Y cómo no, personas que te revolucionan, que te descubren sentimientos desconocidos hasta el momento para tí, que te hacen ver el mundo de otra forma, más idealizado, un poco mejor y te hacen sentir fuerte, capaz de todo. Con el paso del tiempo esos sentimientos compartidos, dejan de serlo, y sólo le pertenecen a uno, y comprendes que se acabó.
Rabias, lloras, pataleas, te preguntas una y mil veces por qué, y vuelves a llorar... y de repente un día, dejas de compadecerte, y llega la calma y te das cuenta de que no has hecho nada, que la otra persona tampoco lo ha hecho, sólo ha sido algo que tenía que pasar, que la vida, una vez más ha jugado en tu partida, y te ha hecho perder, quizá porque te tiene reservado algo mejor (o al hijo médico de algún químico :D), y recuerdas el pasado con nostalgia pero con alegria porque verdaderamente ha pasado, y no recaes porque hay personas sujetándote una vez más. (Gracias).
Luego, la calma da lugar a la frialdad, y te preguntas si todas las personas importantes nacieron del primer amor... y más convencida que nunca, solo vives el presente, te preparas para el futuro y en el pasado sólo dejas los buenos momentos.
Y en un futuro inmediato, nuestro destino más próximo: la universidad. La carrera de nuestra vida, nuestra ilusión, aquello por lo que hemos luchado como fieras contra aquellas dificultades que se nos han impuesto en el camino, unas dificultades superadas que le dan un sabor aún más dulce a esta particular victoria, un sabor a felicidad, sabiendo que algun día trabajaremos de lo que siempre hemos soñado... es estremecedor pensar que mi mayor anhelo se hará real en menos de un mes; es esperanzador lograr un sueño a base de trabajo, y recordar que éstos se pueden cumplir con esfuerzo y olvidándose de las dudas, fieles a nosotros mismos.
Durante la universidad cambiaremos, quizá demasiado, quizá no nos reconozcamos cuando acabemos nuestros estudios... las vivencias las compartiremos con otras personas, vendrán amores, suspensos... vendrán días, han de venir, que decía Manolo García. Pero siempre tendremos esa necesidad de recordar el pasado, de recordar amigos, y tenerlos a tu lado, y estoy segura de que allí estarán, siempre.
GRACIAS




