
Había una vez un lugar en Londres llamado All England Club, donde, año tras año se jugaba el torneo con más categoría del circuito de la ATP... ese torneo se llamaba Wimbledon (truenos, ruido estruendoso y la gente grita aterrada).
Por las verdes praderas de este gran Club se paseaba sin encontrar a nadie que le hiciese sombra, Mr. Perfect, tan campante, con sus chaquetas a medida porque sabía que año tras año coronaría... él era el rey de la hierba.
En 2006, un chaval de 19 años que apenas sabía hablar (lo de chaval lo va dejando, lo de no saber hablar... ahí lo dejamos) llegó a la final. El mismo que le arrebató Roland Garros, el cafre en la hierba... era la hora de vengarse, y se vengó. Pero claro, los torneos siguen y Nadal se seguía aplicando, volvió a frustrar la gesta que intentaba llevar a cabo nuestro gran número uno del mundo mundial, conquistar los 4 grand slam, pero al helvético le importó poco, porque volvió a llegar Wimbledon, y lo volvió a ganar:
Besaba la copa, la quinta copa consecutiva, sin advertir que a esa copa le tendría que cantar
Bésame, bésame mucho,
cómo si fuera este año la última
vez.
Bésame,
bésame mucho,
que tengo miedo perderte, perderte después.
La mimaba, se sentía el dios del momento, y dijo: "Sí, podeis llamarme genio", mientras tomaban esta instantánea:

Pero lo que Mr. Perfect no se imaginaba, es que en 2008 las cosas cambiarían: Nadal le volvió a ganar en la tierra parisina, el Giro sería español, España pasaría de cuartos y ganaría la Eurocopa y por fin se acabaría su reinado en el repeinado club londinense... y ¿quién osa a arrebatarle el trono? Mirad la foto... hay un pequeño cambio, un intercambio de trofeos:

La venganza Roger, es un plato que se sirve frío, y, hablando de platos, mira qué mono es el tuyo.
Y aunque el comentarista de Cuatro se empeñaba en decir que son amigos, yo lo dudo seriamente porque en un torneo que era fijo del reloj suizo, ya tiene las puertas abiertas a un tenista con 22 años, al que le queda mucho por delante.
¡V A M O S R A F A!
lOUr